lunes, 21 de junio de 2010

70 millones en un nuevo estadio para Segunda B

La crisis dificulta la recuperación de parte del dinero gastado en esta obra

A los pocos minutos de consumarse el descenso a la Segunda B de la liga de fútbol por parte del Cádiz, desde el Ayuntamiento se reiteraba la intención de culminar las obras de remodelación integral del estadio Carranza, nominado ya por el Gobierno local como 'Nuevo' Ramón de Carranza. Así, en unos meses estará terminada la construcción de la tribuna cerrando de esta forma un proyecto planteado hace cerca de una década y que, en conjunto, ha supuesto una inversión que ronda los 71 millones de euros. Fuera de este capital queda lo que costará la visera, prevista en el diseño original pero que por el momento no se plantea por su elevado coste.
El 'nuevo' Carranza estará terminado a lo largo de 2011, según las previsiones del Ayuntamiento, siempre dentro del 'año del Centenario' y cuando el equipo se encuentra militando, una vez más, en la Segunda B. Será, por ello, uno de los mejores estadios de todos los clubes que integran esta división. Un campo pagado por dinero público del que se beneficia fundamentalmente una empresa privada.
Afirma el Ayuntamiento que el coste final de las obras es nulo para las arcas municipales. Ciertamente, una parte de este dinero ya se ha recuperado tras pasarse la propiedad de los locales y oficinas abiertas en los fondos y en preferencia a la Zona Franca, pero la fase más cara, la de la tribuna, con más de 26 millones de euros de coste, llega en un momento de recesión. Por lo pronto, el Consorcio ha optado por no firmar acuerdo alguno con el Ayuntamiento y sólo participará en el concurso que se abrirá para gestionar el hotel y la zona comercial que se quiere ubicar en estas dependencias. Eso supone que por ahora las arcas municipal asumen el pago de los más de 30 millones de euros del préstamo concedido por una entidad bancaria, lo que supone un tercio de la deuda financiera del Ayuntamiento.
La saturación del mercado de oficinas de la ciudad, como sufre directamente la Zona Franca que no logra cerrar la venta de los metros cuadrados que tiene en el estadio Carranza, hace imposible que se apueste por este sector, y lo mismo pasa con la oferta de suelo comercial. Sólo la apuesta por un complejo hotelero, tan escasos en la ciudad, sí tiene actualmente más viabilidad.
Los propietarios del equipo no solo no han tenido que poner ni un euro en el nuevo coliseo, sino que también han cobrado extras en distintas fases de las obras por la reducción de los asientos del campo por culpa de los trabajos.
La remodelación integral del Carranza se ha convertido en la segunda gran obra pública del Partido Popular en sus quince años de mandato en la ciudad, tras la ejecución del soterramiento de la vía férrea, que fue financiada por el Ministerio de Fomento con aportaciones del Ayuntamiento y, en menor medida, de la Junta de Andalucía. Se justificó este proyecto por el mal estado del viejo campo y por la creación del empleo que se iba a producir durante su construcción.