lunes, 9 de mayo de 2011

¿Es posible una nueva Zona Franca?

Los trabajadores, empresarios y propietarios de las naves del polígono exterior ven con escepticismo el proyecto anunciado de transformación y reclaman información al respecto

Un hombre camina junto a lo que constituye el paisaje habitual de la zona: fachadas deterioradas de lo que antaño fueran naves de uso industrial.El presente en ladrillo y cemento es un conjunto de naves y locales manifiestamente obsoletos, medio desértico y completamente desigual. El futuro, de momento en papel y lápiz, es un polígono uniforme, de nueva construcción y con una rama de sectores de negocio encaminado a ser el verdadero motor económico y empresarial de la ciudad. La Zona Franca, tal y como se conoce ahora, tiene los días contados. O, al menos, así lo dicen los proyectos políticos que desde hace meses se vienen anunciando públicamente y el Plan General de Ordenación Urbana que deberá aprobarse próximamente.

La futura Zona Franca, con un total de 324.670 metros cuadrados de extensión que quedarán divididos en grandes manzanas, se concibe como un espacio que albergará equipamientos industriales, superficies comerciales, hoteles, viviendas, zonas verdes y plazoletas, aparcamientos subterráneos, la multiusos... Un ambicioso proyecto en el que participarían el Ayuntamiento, el Consorcio de Zona Franca e incluso el Gobierno de España (según prometió esta semana Cristóbal Montoro si el PP ganas las elecciones generales del próximo año).

¿Pero qué piensan al respecto los actuales vecinos de la Zona Franca? ¿Cómo valoran el proyecto y el estado actual de naves y calles del polígono industrial? ¿Es algo factible, o por el contrario entienden que todo va a quedar en una cortina de humo, como tantas otras veces?

Trabajadores y empresarios del Polígono Exterior son los principales afectados por este plan de reindustrialización; y la visión general en un sondeo realizado a pie de calle entre varios de ellos es que actualmente lo que prima es el escepticismo y la desinformación. Muchos de ellos no tienen ni idea aún del proyecto presentado hace meses; las administraciones no se han puesto en contacto con ninguno de ellos para exponerles el plan y venderles la operación. Al escepticismo se le unen también muchas dudas de que algo tan ambicioso como la demolición de la actual Zona Franca y la construcción de otra nueva vaya a producirse finalmente. Y, eso sí, todos coinciden en que el polígono industrial está muerto y necesita una actuación de manera urgente.

Así lo expone Manuel Faro, de la empresa Mascyf. "Falta para el desastre que es Zona Franca sí hace", afirma en referencia al proyecto de actuación. "Ahora, que sea como lo quieren hacer..." añade, dudando de la compatibilidad de usos hoteleros, comerciales o viviendas en esa zona primitivamente industrial. "Esto es un polígono industrial, así que meter aquí hoteles... Muchos talleres que hacen ruido y son contaminantes tendrán que desaparecer. Con centros comerciales desaparecerá Zona Franca como industria", augura Manuel, que se muestra convencido de que "al final nos echan de aquí".

En la misma línea se pronuncia Pepe, de Inelectri Cádiz S.A. "Creo que esto hay que transformarlo, pero no como ellos quieren. Esto está obsoleto y hay que modernizarlo un poco, hacerlo más atractivo. Pero yo no veo aquí viviendas ni nada de eso. ¿Nos vamos a quedar sin Zona Franca?", se pregunta, poniendo énfasis en el alto número de naves que están vacías y que incluso actualmente no reúnen condiciones para ponerlas en marcha.

En el taller Cabaña de la Cruz, de la calle El Bosque, Manolo también considera que algo habría que hacer. "Está muerta. Ni es zona ni es franca", comenta. Y también en su caso, la compatibilidad de varios usos en los polígonos exteriores. "Eso no ayuda, todo lo que sea residencial no ayuda a lo industrial, salvo que la idea sea sacar fuera lo industrial y seguir siendo una ciudad dormitorio". Tampoco tiene muy claro que la inyección económica necesaria vaya a hacer viable el ambicioso proyecto en esta Zona Franca en la que Manolo lleva trabajando muchos años. "Y la he visto quemarse poquito a poco", expresa.

La apuesta por mantener el uso industrial al cien por cien viene de aquellas empresas más relacionadas con este sector de negocio. En Marnaval, por ejemplo, consideran que construir viviendas "será la muerte del polígono" y ven mejor "que arreglen la Zona Franca". Pero, sin embargo, otras empresas instaladas en el polígono exterior y derivadas más hacia el sector servicios ven positivo esa conjunción de espacios que se proyecta para el futuro.

"Cádiz no es un sitio adecuado para industrias, sobre todo las contaminantes, y creo que hay que integrarse en la ciudad. Que la Zona Franca tenga vida. Esto está muerto", comenta Rafael, de Artes Gráficas Nueva, que está totalmente convencido de que "algo hay que hacer porque esto está totalmente abandonado". "Y mejorable es cualquier cosa que se haga", concluye. También se muestran a favor de la compatibilidad de varios usos en la panadería Las Navas, una de las últimas empresas que se han implantado en Zona Franca. "Nos parece de miedo, una propuesta muy buena siempre que sea para mejorar la zona. Y combinar usos no nos parece mal tampoco", comenta A.R., que destaca que la actuación prevista servirá para mejorar las insfraestructuras (alcantarillado, alumbrado...), "que es necesario".

Quizás para cambiar la opinión y valoraciones de estos empresarios y trabajadores hace falta que conozcan el proyecto de primera mano. Y eso precisamente es lo que reclama José, del taller Morillo Baena, en la calle Ciudad de San Roque. "Sorprende un poco que los propietarios no tenemos mucha información de qué tienen pensado hacer", comenta este propietario, que lo que conoce ha sido "porque yo mismo he visto el PGOU cuando se abrió el período de exposición". "Estamos desorientados. Cómo se va a hacer. Y cómo se va a financiar", señala también, aunque deja claro que "como gaditano veo bien que se quiera mejorar" porque "para lo que se requiere hoy esto está desfasado. No se han cuidado las calles, el reciclaje lo procuramos nosotros. Está hecho a la antigua".

Una de las patas fundamentales de la reconversión de la Zona Franca, la de los que la habitan a diario, no se corresponde actualmente en su pensamiento con lo que plantean las administraciones. En su día, la alcaldesa dijo que esta oportunidad de transformación era un tren que no pasaría dos veces. Ahora queda que trabajadores y empresarios adquieran su billete para realizar este viaje.