viernes, 15 de abril de 2011

«En el edificio no va a quedar huella de la crisis, es una inversión de futuro»

El proyecto del nuevo establecimiento hotelero contempla la luz como un elemento clave para que cada turista encuentre su rincón

Luis Collarte Rodríguez Arquitecto del Parador Hotel Atlántico

«Hubo retrasos iniciales, pero en los últimos tres meses hemos recuperado el tiempo perdido»
«En la planta baja vamos a recibir a los clientes del hotel y a todos los ciudadanos»
«Lo de Valcárcel es una pena, sería magnífico para este sector de la ciudad tener dos hoteles»

Luis Collarte (Orense, 1960) es una referencia nacional en el mundo de la arquitectura. Ama su trabajo y ama Cádiz, esa es la base de la pasión que demuestra al hablar de uno de los mayores retos de su vida profesional, la construcción del nuevo Parador Hotel Atlántico. Aprovechando su presencia en Cádiz para pronunciar una conferencia en el Colegio Oficial de Arquitectos desgrana para LA VOZ algunos detalles de la obra.

-¿En qué fase se encuentra la obra?

-Estamos con la estructura, habremos alcanzado ya el 50% de esta fase, que es la base de la construcción, pero queda bastante.

-¿Se están cumpliendo los plazos previstos?

-Sí, estamos con el 'planning' previsto. Hubo unos retrasos iniciales, pero en los últimos tres meses se ha recuperado el tiempo perdido.

-¿Cuáles han sido los problemas con los que se han encontrado?

-Esta es la tercera construcción que soporta el solar y nos encontramos algunos imprevistos en la cimentación que obligó a rellenar de nuevo el terreno, pero nada especialmente relevante.

-¿Pero estará para el Doce?

-Sí. Si no surgen circunstancias sobrevenidas Cádiz va a tener la fortuna de que este proyecto se acabe. Lo digo porque tengo proyectos con otras administraciones y todos están parados.

-¿Qué va a tener el Parador de clásico y qué del siglo XXI?

-Yo diría que del siglo XXI va a tenerlo casi todo. Yo apuesto decididamente, y Paradores concuerda conmigo, en que lo lógico para mantener la continuidad histórica es que construyamos como se construye hoy. No tiene ningún sentido repetir el pasado. Pero hay matices que introduce la propia filosofía de Paradores. Este hotel conserva el ADN de la casa. Hay una generosidad de espacios públicos que no es normal. Hoy en día los hoteles tienden a ser dormideros, pero este no está pensado solo para dormir. La gente cuando va a un hotel dicen que duermen en él, pero cuando va a un Parador dicen que se quedan. Durante mucho tiempo los hoteles eran un centro social, luego la intensidad del turismo hizo que los usos cambiaran, pero Paradores ha mantenido ese caché que hace que entre el establecimiento y la ciudad se establezcan relaciones especiales.

-¿El hecho de que el hotel se vaya a abrir a la ciudad va a hacerlo diferente al resto?

-La planta baja estará totalmente abierta a la ciudad. Todo el perímetro del edificio va a ser de uso público. Allí se va a recibir a los clientes y a todos los ciudadanos de Cádiz. Se reserva lógicamente la privacidad de los clientes del hotel, que se trasladan a una planta superior. El concepto va a ser el de una casa. Si quieres recibir a las visitas bajas a la planta baja, y si no, te quedas en las habitaciones. Tenemos la suerte de estar junto al mar y junto al casco urbano y eso tenemos que empatarlo.

-¿Cómo se va a aprovechar la luz de la zona?

-El edificio se va a percibir desde la ciudad con la piedra ostionera como elemento más visible, pero las habitaciones y los espacios son fundamentalmente acristalados. Tenemos que ofrecer al cliente que cuando llegue a su habitación vea, que mire hacia afuera más que hacia dentro. Todo el edificio está pensando para encontrar miles de sitios para ver, el parque Genovés, el mar abierto, la ciudad. Queremos que cada cliente recorra el hotel y encuentre su esquinita.

-¿Quedará en el Atlántico la huella de la crisis?

-No debería. Hay que pensar que estas inversiones se hacen para muchos años. Estos edificios tienen unos niveles de calidad que están muy equilibrados. Paradores tiene unos estándares de calidad y aquí se van a cumplir. Hay que aplaudir la valentía de Paradores al decidir tirar el edificio antiguo y construir uno nuevo. Cádiz puede estar contenta porque esto es una inversión de futuro, tanto para la ciudad como para la empresa. Los datos que ha habido hasta ahora lo avalan.

-¿Cree que el que no se abra la ampliación a la vez que el hotel va a ser un handicap?

-No, ya estaba pensado que no se podría hacer al mismo tiempo. Son dos proyectos que pueden colaborar. Lo que sé del otro es que es un spa y esto es un Parador. Eso sí, aquí también habrá un pequeño spa y casi 800 metros cuadrados dedicados a piscina interior, que es algo que no tienen muchos hoteles de lujo.

-¿Qué tiene de especial para usted este proyecto?

-Muchísimas cosas. Hasta ahora había trabajado con Paradores en rehabilitaciones, pero la oportunidad de hacer un hotel nuevo es casi histórico dentro de la propia cadena. Supone una pequeña culminación dentro de lo que es el estilo de Paradores, porque es un cambio. Antes se trabajaba con reproducciones del pasado. Hoy eso ha cambiado.

-¿Qué le parece que el proyecto para construir un hotel en Valcárcel se haya paralizado?

-Es una pena. Me parece un edificio maravilloso y se me ocurren muchas ideas sobre lo que se podría hacer allí. Considero que sería muy interesante que hubiera dos hoteles en esta zona. Pasa como con las tiendas de ropa, cuantas más hay mejor funcionan. Generaría un efecto para este tramo muy positivo, se conseguiría que esta fachada de la ciudad tuviera mucha más vida.

-¿Y hay posibilidad de que alguien en el sector se atreva con un proyecto como ese?

-El sector no está animado, las cadenas hoteleras están paralizando inversiones porque los ingresos han disminuido. Pero todo puede ser, yo en Portugal estoy construyendo ahora un hotel con capital chino. El problema es que una inversión de este calibre tarda en recuperarse 30 o 40 años.

«En el edificio no va a quedar huella de la crisis, es una inversión de futuro». La Voz Digital