martes, 30 de agosto de 2011

Cádiz contará en 2012 con un nuevo hotel con encanto en la calle Veedor

  • El modelo de un hotel museo ofrecerá 18 habitaciones que el propietario quiere que estén terminadas en septiembre de 2012
  • La finca de Veedor, 10 se convertirá en un alojamiento con encanto centrado en la historia de la Marina

Cádiz y el mar, de la mano en un hotelCádiz y el mar son uno, aunque los años hayan dejado algo maltrecha esta eterna unión de alegrías y sinsabores. Más de 3.000 años de historia de una ciudad que vivía por y para el mar. Pero un día, nadie sabe cómo ni porqué, Cádiz le dio la espalda al Atlántico. Los lazos parecían quedar dormidos en el subconsciente colectivo. Porque quizás sean pocos los gaditanos que se sepan al dedillo la historia de la Marina en Cádiz, o la cantidad ingente de buques que entraba al Puerto en su glorioso pasado comercial. Pero a ningún gaditano se le escapa la dirección de un viento y lo que conlleva o las mareas bajas tan solo por el olfato. «Solo es cuestión de creérselo. Tenemos un gran potencial y una historia muy estrecha con el mar». Quien insufla ánimos es Ramón Rodríguez de Trujillo, propietario de la inmobiliaria Hispania y artífice de una curiosa iniciativa que se pondrá en marcha en el número 10 de la calle Veedor. Y es que en breve comenzarán las obras para convertir al edificio en un hotel museo que abunde y remarque la historia de la Marina en Cádiz.

Lo hará en un edificio neoclásico del siglo XIX, una típica casa gaditana que será adaptada para albergar 18 habitaciones. «Incluso se destinará espacio a unas suites en las que se ofrecerán las mejores calidades», explica Trujillo cargado de ilusión ante «un proyecto muy bonito». En concreto, se tratará de un hotel con encanto que cuyos servicios y espacio en las habitaciones aspirarán «al máximo lujo, con calidades de cuatro a cinco estrellas».

De los 800 metros cuadrados de finca, las estancias destinadas al descanso se distribuirán entre la primera y la segunda planta. La tercera se destinará a salones para encuentros y exposiciones y a un solarium. Detalles ya definidos porque el proyecto ya se encuentra muy avanzado, como explica el empresario: «Está casi terminado. Además la finca ya está comprada y escriturada». Así las cosas, las obras de adaptación están a la espera de pedir los permisos oportunos y de una venta que tiene que realizar la inmobiliaria. «Como está la situación, no quiero asumir más carga financiera, prefiero ir sobre seguro». Ese es uno de los motivos por los que Rodríguez de Trujillo ha desistido de uno de sus sueños, «tenerlo abierto para principios de 2012». «De todas formas, esperamos tenerlo listo en septiembre del año próximo».

Y es que el buen estado de conservación del edificio hará que no sean necesarias grandes obras. «Se hará una redistribución de las estancias y se adecuará a las condiciones que requiere un hotel», explica el empresario, aunque aclara que se respetarán suelos, carpintería y fisonomía de los interiores de la finca, catalogada con un grado 2 de protección.

El equipamiento creará unos seis puestos de trabajo directos y otra cantidad abierta de indirectos. «Se ofrecerán servicios externos al hotel pero que lo doten de calidades exclusivas como peluquería o esteticista». Además, el empresario ofrecerá al conocido restaurante El 10 de Veedor (ubicado en los bajos de la finca) que se haga cargo de los servicios de restaurante del espacio.

Clasicismo y modernidad

El edificio que, hasta ahora era un estudio de arquitectura (hecho que facilita la rehabilitación gracias a su distribución diáfana), destacará por ofrecer una exposición permanente de planos, documentos y cartas que en gran medida pertenecen a la familia de Trujillo: «Para mi es un proyecto muy especial. Mi padre era marino y siempre le ha hecho ilusión un proyecto así. Por ello, me he decantado por ofrecer la fórmula de hotel museo». Una idea inédita en la ciudad en la que Trujillo ya está trabajando con la adquisición de planos e ilustraciones de Cádiz en otros países, como Francia. Piezas que estarán expuestas en las zonas comunes del hotel y en el aljibe que se tiene intención de adaptar a una pequeña sala museística. Todo ello con una cuidada decoración. «Conjugará la modernidad y el clasicismo. Es una fórmula muy cuidada que ya funciona en hoteles con encanto de ciudades como Barcelona y París y el resultado es espectacular».

Ramón Rodríguez, gaditano amante del patrimonio y el coleccionismo, no oculta su alegría ahora que su proyecto encara su etapa más cercana al final después de buscar la finca adecuada «desde hace tres años». Si todo marcha según lo previsto, «para estas mismas fechas del año próximo Cádiz tendrá un nuevo hotel». De paso, un pequeño museo a los nexos de Cádiz y el mar. Algo que a pesar de ser un tómbolo rodeada por las aguas de un océano, no posee la ciudad. «Solo pretendo recuperar la memoria de la gran ciudad que somos. Si los gaditanos fuéramos conscientes de ello nos venderíamos mucho mejor», sentencia el empresario. De momento, en el 10 de Veedor prometen despejar la duda dentro de un año.