miércoles, 16 de febrero de 2011

Cortadura, más cerca

La cesión del Fuerte, necesitado de una cuantiosa inversión para su restauración, podría cerrarse en un mes · Las obras de las bóvedas de Santa Elena, a un 25%; las del baluarte de San Roque, a la mitad

El Fuerte de la Cortadura está a punto de pasar a manos de la ciudad. Si no hay cambios de última hora entre finales de febrero y principios de marzo está prevista la presencia en Cádiz de representantes del Ministerio de Defensa que cerrarán con el Ayuntamiento la cesión de estas antiguas murallas, reclamadas desde hace año por el gobierno local. Se sabrá entonces los términos de este acuerdo ya que no hay que olvidar que Defensa lleva años logrando importantes beneficios económicos del paso a manos municipales de antiguas propiedades suyas: desde el Gobierno Militar hasta los cuarteles de Varela pasando por las instalaciones del Parque Genovés y los castillos y baluartes, entre otros. Curiosamente, la gran mayoría de ellos fueron construidos en su día gracias al dinero pagado por los propios gaditanos.
Con la inclusión del Fuerte de la Cortadura en el patrimonio municipal, el Ayuntamiento gestionará la totalidad de las fortificaciones de la ciudad, salvo el castillo de San Sebastián cuya gestión, tras los fastos del Bicentenario, correrá a cargo de una fundación participada por diversas administraciones públicas.
El objetivo del Ayuntamiento, incluido en el nuevo Plan de Ordenación Urbana, es crear una ruta con estas fortificaciones, potenciando el uso cultural de todas ellas. Se pretende, también, que la mayoría puedan ser visitadas a lo largo del año del Bicentenario, aunque para ello es necesario elaborar un plan de mantenimiento y restauración para parte de estas fortificaciones.
En este grupo se encuentra el Fuerte de la Cortadura. Diario de Cádiz ha visitado esta semana estas dependencias, cerradas al público. La autovía de San Fernando las parte en dos, siendo más accesible actualmente el tramo más cercano a la playa. Sin embargo, la zona de la fortificación ubicada junto al apeadero de Renfe apenas si se ha tocado en décadas, como se refleja una estructura totalmente cubierta por matorrales. En la misma sólo ha desaparecido una estructura que se levantaba en la parte central del Fuerte y que aún permanecía en pie en la década de los setenta del pasado siglo.
Inicialmente, pasará a manos del Ayuntamiento todo el conjunto de la fortificación y la zona de aparcamiento ubicada junto a las instalaciones ferroviarias. Seguirán en manos de Defensa las pistas de tenis que están a pie de la muralla y, lógicamente, la Residencia Militar, que tiene un papel muy importante en el desarrollo turístico de la ciudad por su elevada ocupación durante todo el año.
Cuando el Fuerte esté ya en manos del Ayuntamiento, esté tendrá que acometer importantes obras de mantenimiento y habilitar el acceso al mismo, a fin de darle un uso turístico. Se encuentra en mal estado el lienzo de la muralla que se levanta frente al complejo educativo de Cortadura, totalmente lleno de pintadas. Aunque el Ayuntamiento aún no ha valorado el coste que tendrá esta operación se supone que será costosa.
Ciertamente, el Ayuntamiento tiene por delante numerosas obras a ejecutar en las fortificaciones de la ciudad si quiere que éstas estén en estado de revista cuando se inicien oficialmente los fastos del Bicentenario, dentro de trece meses. Hay proyectos que están a punto de culminar, como el que se viene realizando desde hace más de una década en el castillo de Santa Catalina y otros sobre los que nada se sabe, como la recuperación de las naves de las murallas de San Carlos.
La joya de la corona, junto al castillo de San Sebastián sobre el que actúa el Consorcio del Bicentenario, es la Puerta de Tierra donde tras la apertura del Museo Litográfico y el incierto futuro del paseo superior (cerrado desde hace meses) y el torreón (igualmente cerrado y que bien se podía aprovechar para convertirlo en un centro de interpretación de la fortificaciones) se trabaja en las bóvedas de Santa Elena y en el baluarte de San Roque.
En las bóvedas se ubicará el Museo del Títere. Es un proyecto complicado de ejecutar pues supone actuar sobre una superficie muy mal conservada, con numerosos añadidos, y que debe restaurarse con especial mimo para evitar futuras incidencias, como humedades. Todo ello ha provocado un retraso en el proyecto, del que se ha ejecutado un 25% del total previsto. Por lo pronto, ya se han realizado todas las demoliciones y el picado de los paramentos. En estos momento se está revocando el interior de las bóvedas, actuando en materia de saneamiento y colocando las instalaciones. Igualmente se está levantando el piso del patio exterior, que se transformará en una zona ajardinada.
El proyecto supone dotar a la edificación de una "lógica arquitectónica organizativa y compositiva, asumiendo las distintas transformaciones que ha experimentado a lo largo de su vida, a la vez también se recuperarán valores funcionales originales y se abrirá una conexión desde el foso del Pelíkano, como área de acogida y recepción de visitantes al museo".
En cuanto al baluarte de San Roque, las obras se encuentran en un 50% de la ejecución total. Los trabajos se han centrado en las demoliciones previas, abundantes pues en las últimas décadas se han realizado numerosas compartimentaciones interiores. En este sentido, se destaca que los variados usos que ha tenido el edificio, aún hoy ocupado parcialmente por actividades privadas, "han generado un desconcierto organizativo en el interior" hasta el punto que se habían perdido espacios abovedados originales. La propuesta municipal llega a plantear incluso la eliminación de la actual escalera y su reposición por otra con la que se recupera espacio libre, una de las premisas con las que se está ejecutando esta operación.
Ya se puede ver el acceso lateral que se ha abierto, aprovechando un viejo cerramiento. Será en su momento la entrada principal al centro cultural que se habilitará en el baluarte. El hueco situado en la planta alta se utilizaría como mirador con acristalamiento fijo.
El proyecto incluye también una profunda reurbanización del paseo del Vendaval, actualmente en marcha, y estrechamente ligado a la apertura de la antigua Cárcel Real como Casa de las Américas.
En toda la zona se eliminarán las barreras arquitectónicas, se remodelará el jardín existente junto a la Casa de las Américas, se suprimirán los aparcamientos junto a este edificio y se habilitará espacio para las bicicletas. Igualmente se dotará de mobiliario urbano "acorde con la entidad de la zona para convertirla en un lugar agradable para la estancia".
Todos estos proyectos cuentan con la aportación financiera de los fondos estatales.