lunes, 20 de junio de 2011

Los otros afectados por el parón en Los Chinchorros

Los vecinos de Ana de Viya, 2 y 4-6, y los de San Bartolomé viven con las grúas sobre sus cabezas y con un bloque abandonado lleno de basura que le ha quitado las vistas

Cuando el viento viene del mar, la pluma de las grúas abandonadas de la promoción de Los Chinchorros apuntan hacia la ciudad. Una de ellas puede verse desde el patinillo del edificio situado en la avenida Ana de Viya, 4-6. Estos vecinos, los de Ana de Viya, 2 y los de la calle San Bartolomé viven desde hace dos años con esa grúa basculando sobre sus cabezas. El tiempo que lleva la obra abandonada. "Cuando tiendo la ropa y miro para arriba y me la veo encima, me descompongo", comenta una de las vecinas del bloque 4-6.
Las grúas de la obra giran con el viento porque, al no ser utilizadas, se dejan en veleta para que no ofrezcan resistencia y evitar así que se caigan. Pero al girar, los vecinos oyen el ruido y muchos están atemorizados. "Cuando hay temporal, es tremendo porque se escucha chirriar las grúas y da miedo. Y no sabemos si están en buen estado, porque no vemos que venga nadie a revisarlas", comenta la misma vecina.
La otra grúa está sobre la calle San Juan Bautista, que tiene gran tránsito de vehículos y muchos coches aparcados.
Desde la azotea de los bloques se ve la grúa mucho más cerca. Y cuando lo que está sobre el edificio es el contrapeso, los vecinos de los últimos pisos también temen que esos bloques de hormigón caigan sobre sus techos.
Las familias que ocupan las letras A y O de Ana de Viya, 4-6 antes tenían unas preciosas vistas al mar. Ahora, a no más de cuatro metros tienen un edificio a medio construir abandonado que hace que el panorama sea totalmente distinto. Se han quedado con poca luz y, además, tienen que cerrar las cortinas para no ser vistos por los vecinos. Porque, aunque el bloque no está terminado, tiene inquilinos.
"De momento, los okupas no molestan. Los pobres, por lo menos tienen un sitio donde dormir", comenta una vecina. Pero otros no opinan lo mismo. Alguno ha puesto una denuncia recientemente porque han tirado piedras a su ventana.
Al asomarnos desde Ana de Viya 4-6 al edificio abandonado, efectivamente, se ve gente y mucha basura. En algunas ventanas, los okupas han colocado una reja y, en otras, unas improvisadas cortinas con un trapo roto. Pero no se escucha ningún ruido.
Lo que temen todos los vecinos es cuando estos okupas encienden fuego. "Es un peligro, porque con la basura que hay, puede arder todo. Además, abajo hay un garaje con 15 coches y algunas motos aparcadas y podría ocurrir una catástrofe. Esto es la crónica de un problema anunciado", señala uno de los afectados.
La puerta del garaje mencionado está en la calle San Bartolomé, junto a la entrada de Los Chinchorros. Allí también está el almacén de la zapatería San José, lleno de cajas.
La imagen a la salida del garaje es desoladora. Da la impresión de estar entrando en una ciudad tercermundista. De hecho, hay ciudadanos que piensan que en esa calle no vive nadie y arrojan basura y dejan muebles abandonados. "Alguna mañana, al ir a trabajar, he tenido que bajarme del coche para retirar un mueble y poder salir del garaje. Esto se está convirtiendo en un vertedero", declara otra de las afectadas.
La azotea del único edificio de la calle San Bartolomé también tenía unas estupendas vistas al mar, y ahora lo que tiene es un muro pegado. Una pareja cuenta que hace dos años alquiló uno de los áticos de Ana de Viya, 2 "desde el que teníamos un paisaje precioso. La obra estaba parada pero a los pocos meses empezaron a construir de nuevo y subieron un piso. Nos quitaron la vista y la obra se paró definitivamente", comentan.
Algunas de las casas bajas de San Bartolomé han sido ya abandonadas por sus anteriores inquilinos y se encuentran en ruinas. Al asomarnos por una puerta medio rota, se ve el interior de la vivienda lleno de cascotes y de basura. Con esto tienen que convivir los residentes que quedan en la calle. Además de con otros inquilinos, como ratas, ratones, cucarachas y plagas de mosquitos que habitan en las construcciones abandonadas.
En la zapatería San José comentan que los okupas del bloque en construcción son diferentes a los que habitan en las casitas bajas de San Bartolomé. En uno se han asentado extranjeros y en las otras "gente de aquí". Señalan que el comportamiento de unos y otros es diferente.
"Además de la grúa y un posible fuego, también existe el peligro de que el edificio se derrumbe", apunta una vecina. De hecho, ya han caído algunos cascotes, que todavía permanecen en el suelo, en la calle San Bartolomé. Asimismo, según cuenta el propietario de la zapatería San José, los pilares del bloque en construcción se están pudriendo. "La parte del garaje de los Chinchorros está inundada porque aquí se filtra el agua del mar. Mientras estaban trabajando en la obra, había una bomba que desalojaba el agua, pero ahora está parada y tiene que haber uno o dos metros de agua".
Los afectados temen que la obra se quede parada indefinidamente "y esto acabe convirtiéndose en otro campo de las balas".
"Ya hemos denunciado la situación al Ayuntamiento pero no nos dan respuestas. Estamos pagando unos impuestos altísimos de IBI, basura... por vivir en esta zona de la Avenida ¡Y mira cómo está todo!, ¡qué vista tenemos! Esto es tercermundista... ¡Y el peligro al que estamos expuestos! No hay derecho", se queja una de las afectadas.

Diario de Cádiz - Los otros afectados por el parón en Los Chinchorros