viernes, 17 de abril de 2009

"Cádiz tiene que prepararse para el chorro de coches que traerá el puente"

Eduardo Mangada pregunta al periodista por la fábrica de tabacos y el proyecto que había para su transformación en el Palacio de Congresos de Cádiz. Se interesa también por el segundo puente y por los cambios urbanísticos experimentados por la ciudad en los últimos años. Mangada lleva sin venir a Cádiz cerca de una década a pesar de que se conocía la ciudad como la palma de su mano. Él encabezó el equipo que elaboró el PGOU de 1984, aquel que paró la degradación del casco antiguo y que apostó por un desarrollo más armónico de la capital, el que desechó los rellenos en la Bahía e incluso en lo que después acabó siendo el muelle Reina Sofía.
Mangada, concejal de Urbanismo de Madrid con Tierno Galván y consejero de Obras Públicas con Joaquín Leguina, estuvo esta semana en Cádiz participando en una mesa redonda, lógicamente sobre urbanismo, organizada por la Asociación de la Prensa. Arquitecto de ciudades, es también autor de buena parte del desarrollo que las infraestructuras ferroviarias han tenido en estos quince años en la Bahía y Jerez. Suyos son los proyectos de integración del tren en las ciudades, desde el soterramiento en San Fernando hasta el paso elevado en Jerez, aunque se quedó en puertas de elaborar el diseño de la terminal del tren en la capital.
El periodista le explica la polémica sobre el edificio de la Aduana. En el Plan de 1984 él mismo mantenía el edificio. Ahora, con el tiempo, ha modificado su valoración. "En este asunto debo hacer cierta autocrítica. En su momento veníamos de una época donde el derribo indiscriminado era lo habitual y por ello nos oponíamos, luchábamos contra esta destrucción masiva. Pero lo cierto es que, en este caso, era un compromiso más ideológico que por el propio inmueble. La Aduana no es un buen edificio y ahora no sería lo más lógico mantenerla en pie".
Sí considera Mangada que las terminales férreas "deben ser un polo de atracción de la ciudad", y así lo planteó en ciudades como San Fernando o Jerez de la Frontera.
Frente a esta apuesta por el tren, el veterano arquitecto mantiene sus dudas sobre la efectividad del segundo puente como acceso a la capital. Para él hubiera sido más efectivo crear grandes bolsas de aparcamientos en Río San Pedro y El Puerto y, como en su momento se hizo durante la celebración de la Gran Regata Colón 92, abrir líneas marítimas de manera continúa con la capital. Teme que si no se toman medidas con la apertura de grandes aparcamientos disuasorios a la entrada de la ciudad "la propia estructura de Cádiz y en especial la trama urbana de intramuros va a peligrar con el chorro de coches que introducirá el puente, sin capacidad para absorberlos".
El desarrollo de esta obra, los hipotéticos problemas en el acceso por Astillero, es un ejemplo para Eduardo Mangada de la falta de modelo de la ciudad, que traslada también a otras capitales del país.
"El mejor urbanismo que se puede hacer es el que selecciona zonas puntuales de una ciudad cuya mejora tenga un efecto multiplicador para el resto de la población; que se actúe sobre ellas y que afecte de forma positiva al resto de la capital. Eso sí, hay que ser inteligente y sensible para que sean operaciones estrellas, que se limiten a su entorno más cercano y no se consiga por ello este relanzamiento general", considera Mangada.
Este desarrollo armonizado de las ciudades es el que no se ha producido en la costa. "El desmadre del urbanismo en España se ha apoyado en la falsa idea de que el ladrillo era el fundamento de la economía española. Lo ha sido durante años, pero ha sido también un crecimiento ficticio. Se han construido más viviendas que en Italia, Francia y Reino Unido juntos. Todo ello alentado desde el poder, tanto de izquierdas como de derechas, con una ley permisiva con la suposición falsa de que ofreciendo más suelo se iba a conseguir viviendas más baratas, cuando la propia experiencia ha demostrado que ha sido falso. Todos, además, han querido contar con grandes promociones, con campos de golf hasta el punto de calificarnos, a los que hemos alertado de este urbanismo, de antiguos y pesimistas".
De su estudios sobre el desarrollo urbanístico de la provincia, Eduardo Mangada recuerda la situación de las viviendas ilegales especialmente en Chiclana "donde la situación era terrible". Ahora, él ve difícil dar marcha atrás, encontrar una solución a este crecimiento desmesurado. "Sólo cabe la posibilidad de dar a las zonas más afectadas un carácter más urbano, integrarlas con todos los servicios a la trama ciudadana, y sólo en determinados casos proceder a derribar algunas de las construcciones levantadas ilegalmente"

El autor de los planes ferroviarios en la Bahía alerta del colapso que puede sufrir el casco antiguo por la llegada de miles de vehículos. El Doce debe aprovecharse para plantear un nuevo modelo de ciudad