martes, 19 de abril de 2011

El Museo Vassallo, una asignatura aún pendiente

 

La obra del escultor gaditano, fallecido tal día como hoy de 1986, se puede contemplar con detalle en el Centro Reina Sofía, pero se echa en falta un espacio propio con su nombre

José Antonio Merino conoció a Juan Luis Vassallo Parodi (Cádiz, 1908) dos años antes de la muerte del escultor gaditano, ocurrida el 18 de abril de 1986, hace exactamente 25 años. Merino, licenciado en Historia del Arte y profesor de Secundaria en La Salle-Mirandilla de la capital, se acercó a Vassallo empujado por el director de su tesina, Fernando Pérez Mulet, que le animó a indagar en la figura de un escultor hasta ese momento escasamente estudiado aunque encuadrado ya con todas las de la ley en el panorama artístico español del siglo XX. José Antonio Merino se trasladó a Madrid y allí no sólo se topó con el artista y su obra, sino con una magnífica persona que le abrió sin dudar las puertas de su historia personal y de su trayectoria artística. José Antonio Merino, todavía hoy uno de los grandes valedores de Juan Luis Vassallo, reclama, al cumplirse los 25 años de su muerte, la creación de un museo propio presidido por el nombre del escultor.

Cierto es que desde hace ya varios años se puede contemplar la obra de Juan Luis Vassallo en el Centro de Arte Reina Sofía, lugar al que destinó el Ayuntamiento de la capital el legado realizado por la familia Vassallo. Pero José Antonio Merino, asesor de esta colección permanente, estima que el lugar se está quedando pequeño y, sobre todo, que la figura del escultor gaditano se merece un museo con su nombre.

Y argumenta su petición con lo sucedido con una ampliación del legado realizada por su familia hace algo más de un año: cuarenta obras que todavía no han podido ser expuestas y que Merino, conocedor de primera mano de la historia, explica con claridad: "Estas 40 obras están pendientes de exponerse por falta de espacio y por falta de voluntad política. Se han propuesto varias soluciones. Al final, todo hay que decirlo, se van a acabar exponiendo en unas vitrinas que se van a repartir por la escalera del edificio. La exposición de Vassallo en el Reina Sofía es muy digna, aunque también reconozco que es mejorable".

Pero la gran mejora que desearía José Antonio Merino y todos aquellos que tienen verdadera admiración por el escultor gaditano es que Cádiz tuviera su propio Museo Vassallo, un lugar en el que reunir con más amplitud y detalles su obra, su figura y su trascendencia artística: "Yo creo que es factible, sé que soy poco objetivo, pero me parece que el futuro de esta colección permanente pasaría por el nacimiento de un espacio propio".

Y más, se puede pensar, después de que el edificio que antiguamente albergó el Gobierno Militar de Cádiz vaya también a ser sede de la Fundación Carlos Edmundo de Ory, que incluirá el legado que el poeta gaditano, recientemente fallecido, ha donado a la ciudad. El espacio, pues, se achica y las posibilidades de ampliar la exposición en nuevas salas son mínimas. De ahí que las nuevas esculturas se vayan a repartir por la escalera, imponente por cierto, del edificio.

Para Merino, Juan Luis Vassallo fue el artista que "renovó la escultura figurativa" en España, y fue uno de los mejores escultores españoles del siglo XX, capaz de afrontar "todo tipo de obras con un gran conocimiento de la técnica". Estas son, también, algunas de las razones de José Antonio Merino para reclamar el museo en la ciudad que vio nacer a Vassallo y a la que el escultor volvía cada verano.

Porque Merino atestigua que el artista se consideraba gaditano de ley y, además, reconocía que la luz de la ciudad influía poderosamente en su obra, un hecho que encuentra reflejo en algunas de sus mejores esculturas.

Aunque la escultura de Gades que otea el horizonte de Cádiz desde un extremo de la Punta de San Felipe es sin duda la obra más reconocida de Juan Luis Vassallo, junto a su réplica de menor tamaña ubicada en el Paseo Marítimo a la altura de la calle Brasil, su producción escultórica es mucho más amplia. Cabe recordar que la colección permanente del Reina Sofía cuenta con más de 200 obras. Pero es que también la imaginería religiosa forma parte de su obra, entre ellas la Virgen que procesiona el Jueves Santo tras el paso del Nazareno de Santa María o el grupo de la Oración en el Huerto en Jerez.

Su buen hacer artístico es resumido con precisión por José Antonio Merino en la página web que lleva el nombre del escultor: "El gaditano fue un artista formado, completo y capaz, que dominó con gran perfección todas las técnicas de la escultura y que se enfrentó, con igual tino, a los distintos materiales y temas iconográficos de esta disciplina plástica. De esta forma, sus manos trabajaron con semejante acierto el barro, escayola, madera, piedra o mármol, y su repertorio de obras incluye desnudos, retratos, monumentos públicos, imaginería religiosa, restauraciones y medallas conmemorativas, sin olvidar un importante número de dibujos así como su paso por otras disciplinas creativas como la poesía".

Pero Merino recuerda que cuando conoció personalmente a Vassallo en su estudio de Madrid en 1984 no sólo fue su obra lo que le cautivó: "Recuerdo que iba indeciso, con miedo, pensando cómo iba a recibir un artista ya consagrado a un recién licenciado como yo que pretendía hacer una tesina. Pero no, descubrí a un hombre bueno, un hombre que me trató con una extraordinaria amabilidad, un hombre sencillo y humilde, que no buscaba notoriedad y que por ello no destacó en exceso".

En apenas dos años, el ahora profesor de La Salle-Mirandilla tuvo la oportunidad de conocerlo bien, como artista y como persona, y también como gaditano. Nunca renegó de su tierra, hasta el punto de reconocer su influencia en su propio proceso creativo, y tuvo incluso tiempo de contarle algunos métodos de trabajo, como el hecho de que muchas de sus esculturas femeninas nacieron de los apuntes, dibujos y bocetos que hacía mientras se encontraba en la playa de Cádiz.